A simple vista, se observa que la poda ha sido ejecutada de manera correcta, especialmente en la limpieza de los cortes y en la estructura general del árbol. Los cortes son limpios y bien definidos, sin desgarros, lo que reduce notablemente el riesgo de enfermedades. Se ha respetado una estructura abierta en forma de vaso, muy adecuada para la higuera, y la intervención no ha sido excesivamente drástica, algo que este árbol suele agradecer. Además, el reparto de las ramas principales está equilibrado y no se aprecia una descompensación clara hacia ningún lado.


Como aspectos a vigilar de cara a futuras podas, observo bastantes ramillas finas en el interior del árbol. En la próxima intervención convendría aclarar un poco más el centro para mejorar la entrada de luz y la aireación. También hay algunas ramas con crecimiento muy vertical; teniendo en cuenta que la higuera fructifica mejor en ramas más horizontales, será importante eliminar a tiempo los chupones verticales. Si el árbol es adulto y vigoroso, la poda ha sido algo conservadora, aunque esto no es necesariamente negativo si el objetivo es mantener el equilibrio y la salud del árbol más que maximizar la producción.
En resumen, considero que es una poda buena, correcta y saludable, adecuada para mantener la higuera fuerte y controlada. En adelante, bastará con insistir un poco más en el aclarado interior y en el control de los brotes verticales.